Dictadura Militar
El día 24 de marzo de 2006 se conmemora el 30º Aniversario del golpe de estado que trajo consigo la última dictadura militar, con todo lo que ésta significó. Por este motivo, se ha declarado este día como no laborable, es decir Feriado Nacional.
El problema no es tanto el feriado en sí, sino el uso que se hace de él por ambas parte: tanto por parte del pueblo como del Gobierno Nacional. En cuanto a la gente, gran parte de ella no utiliza el día para “hacer memoria”, sino como un fin de semana largo, apto para tomarse unas pequeñas vacaciones; otros en cambio son conscientes de lo que ocurrió treinta años atrás, por lo tanto hacen verdadera memoria, aunque son los menos.
Hacer verdadera memoria significa ser críticos de la historia, evaluar las dos caras de la verdad. Ambas deben ser evaluadas porque, si bien la dictadura militar se cobró muchísimos muertos y desaparecidos, utilizando métodos horrorosos y dejando una marca indeleble en nuestra sociedad, no debemos olvidarnos que la otra parte (no toda, pero si una parte de ese todo) también se valió de la muerte.
Supongamos un caso hipotético: una persona roba cinco centavos y otra roba un millón de dólares. ¿Es la primera acción menos incorrecta? La respuesta es NO, ambas obraron mal al robar. Llevemos esta comparación al último golpe de estado: unos mataron e hicieron desaparecer a muchísimas personas, los otros mataron a otros tantos. ¿Algunos son más culpables que otros? NO, ambos son culpables. Ninguna de las partes respetó el derecho primordial de todo ser humano: la vida.
Claro está que unos causaron más muertes que los otros y que utilizaron peores métodos, creando un genocidio por parte del Estado, no cumpliendo con aquél derecho de brindar seguridad a sus ciudadanos (entre infinidad de derechos que violaron).Pero también está muy claro que la otra parte no se componía de santos únicamente.
El problema que se plantea es la utilización como instrumento político, por parte del Gobierno Nacional, de este día . Para éste, no hay diferencia entre una historia integral y una historia sesgada; es más, las interpretan como equivalentes.
Hacer recordar correctamente, a toda la población en general, lo que ocurrió significa proporcionar una historia objetiva, que englobe ambas partes, para que cada persona genere su propia conclusión basada en los hechos, pero con argumentos propios .
Claro está que, si se cumple lo antes mencionado, este día pasaría de ser un arma política proveedora de buena imagen para el presidente, a ser un arma intelectual que permitiera aprender del pasado para entender el presente, logrando así no incurrir en los mismos errores en el futuro.
"La respuesta la hallaremos en el respeto de los derechos humanos y en la comunicación entre las personas, pero sin olvidar que necesitamos tener una buena y muy crítica memoria."
Rodrigo N. Landa

